Durante los meses de calor, el aire acondicionado se convierte en un aliado indispensable. Sin embargo, su uso intensivo puede disparar la factura eléctrica. Para disfrutar del máximo confort sin gastar de más, conviene aplicar una serie de consejos de eficiencia energética que te permitirán ahorrar sin renunciar al bienestar. A continuación, repasamos las mejores prácticas para optimizar tu consumo y cuidar el planeta.
La posición de los equipos de aire acondicionado influye directamente en su rendimiento. Coloca tanto la unidad interior como la exterior en zonas donde reciban la menor cantidad posible de radiación solar y asegúrate de que haya buena ventilación alrededor. Si el compresor exterior está expuesto al sol directo, el aparato necesitará más energía para enfriar el gas refrigerante.
Cuando sea posible, instala un pequeño toldo o rejilla protectora sobre la unidad exterior. Así se reduce la temperatura ambiente que la rodea y mejora su rendimiento general.
Un error habitual es dejar el aire acondicionado encendido durante horas sin necesidad. Lo ideal es apagarlo siempre que no haya personas en la estancia o usar los modos de ahorro energético y programación que ofrecen los equipos modernos. Los modelos con tecnología inverter o sensores de presencia ajustan automáticamente la potencia según la ocupación, evitando un gasto innecesario.
Uno de los factores que más influyen en el consumo eléctrico es la temperatura seleccionada. Mantén la temperatura interior entre 24 °C y 26 °C. Cada grado menos puede aumentar el consumo energético entre un 6 % y un 8 % sin mejorar significativamente el confort.
Evita programar el termostato por debajo de la temperatura deseada: no enfriará más rápido y solo aumentará el gasto. Si tu aparato cuenta con el modo Powerful o Turbo, úsalo solo para enfriar rápidamente la habitación y desactívalo en cuanto se alcance la temperatura ideal.
La humedad relativa ideal debe situarse entre el 40 % y el 60 %. Cuando la humedad es alta, la sensación térmica de calor aumenta. En estos casos, bastará con reducir ligeramente la temperatura para mantener un ambiente confortable. Muchos equipos modernos disponen de modo deshumidificación, que elimina el exceso de humedad con un consumo moderado.
El aislamiento térmico es clave para reducir el consumo. Una vivienda bien aislada mantiene mejor la temperatura interior, reduciendo la necesidad de climatización. Utiliza toldos, cortinas o persianas para bloquear la radiación directa del sol en las horas más calurosas. Cerrar las cortinas puede disminuir la temperatura interior hasta en 5 grados, lo que supone un ahorro notable.
Asimismo, comprueba que las ventanas cierren herméticamente. Las corrientes de aire provocan pérdidas de frío que obligan al aparato a trabajar más tiempo. En viviendas de nueva construcción o reformadas, instalar ventanas de PVC o aluminio con rotura de puente térmico mejora notablemente la eficiencia energética.
Ventila la casa en las horas más frescas, como la primera hora de la mañana o durante la noche. Diez minutos son suficientes para renovar el aire sin calentar excesivamente el interior. Evita abrir puertas y ventanas cuando el aire acondicionado esté encendido, ya que el intercambio de aire exterior provoca pérdidas de frío y un aumento inmediato del consumo.
Los filtros sucios reducen la eficiencia del sistema y pueden incrementar el consumo energético hasta un 20 %. Limpia los filtros al menos una vez cada dos semanas durante el verano, o una vez al mes en climas templados. Además, revisa periódicamente la unidad exterior para eliminar polvo, hojas o suciedad acumulada.
Si el equipo lleva varios años en funcionamiento, solicita una revisión técnica profesional. Un técnico cualificado podrá verificar el nivel de gas refrigerante, limpiar los serpentines y comprobar el correcto funcionamiento del compresor. Un mantenimiento adecuado alarga la vida útil del aparato y mejora su rendimiento.
Instalar un termostato programable o inteligente es una de las formas más eficaces de ahorrar energía. Estos dispositivos permiten ajustar la temperatura según el horario y la ocupación del hogar. Algunos modelos incluso aprenden tus hábitos y se adaptan automáticamente para mantener el confort sin desperdiciar electricidad.
Coloca el termostato en una pared interior, lejos de fuentes de calor (como bombillas, hornos o la luz directa del sol) para evitar lecturas erróneas. Una ubicación inadecuada puede provocar que el aparato funcione más tiempo del necesario.
Los nuevos modelos de aire acondicionado con tecnología inverter y clasificación energética A++ o A+++ ofrecen un rendimiento superior con menor consumo. Estos equipos ajustan la velocidad del compresor de forma continua, evitando picos de potencia y reduciendo el desgaste de los componentes.
Además, algunos sistemas incorporan control Wi-Fi, permitiendo encender, apagar o programar el equipo desde el móvil. Esta funcionalidad resulta muy práctica para encender el aparato antes de llegar a casa o apagarlo a distancia si se ha quedado encendido por error.
Más allá del mantenimiento o la tecnología, hay hábitos cotidianos que ayudan a reducir el gasto energético:
Si tu aparato tiene más de diez años, considera renovarlo por un modelo más eficiente. Los equipos modernos consumen hasta un 40 % menos energía, utilizan refrigerantes ecológicos como el R32 y generan menor impacto ambiental. Además, son más silenciosos y ofrecen una climatización más precisa gracias a la tecnología inverter.
Seguir estos consejos no solo reduce la factura de electricidad, sino que también tiene beneficios directos sobre tu bienestar y el medio ambiente:
Ahorrar energía en el uso del aire acondicionado es posible si se combina un uso racional, un mantenimiento adecuado y el empleo de equipos eficientes. Regular la temperatura entre 24 °C y 26 °C, limpiar los filtros, mejorar el aislamiento y aprovechar las horas más frescas del día son medidas sencillas que generan un impacto real en tu consumo energético.
Si quieres reducir tu factura eléctrica y mantener tu hogar confortable todo el año, consulta con profesionales de climatización y eficiencia energética. Ellos podrán asesorarte sobre el equipo más adecuado, el tipo de aislamiento ideal y los programas de ahorro disponibles para tu vivienda.